Una de las joyas más valiosas de Washington es que alberga la red de museos más grande del mundo, los del Instituto Smithsonian. Son 16 museos y un zoológico (¡todos gratuitos!) sobre una gran variedad de temas: desde estampillas hasta historia natural, pasando por el espacio y el arte africano.
No he ido a todos, pero sí a muchos. Algunos, incluso, los he visitado más de una vez: nunca me cansaré de recorrer el Museo de Historia Natural ni el del Aire y el Espacio. Son absolutamente inmensos y tienen algunos objetos únicos, como el Diamante Hope o el módulo de comando del Apollo 11.
Pero además de los Smithsonian, en DC hay otros museos que no son gratuitos, pero sí igual de valiosos. Hay uno en particular que me encanta, al cual volví hoy para una historia que estoy escribiendo: el Newseum o el museo de las noticias.
Admito que quizás me gusta precisamente porque soy periodista, aunque es cierto que siempre que he ido está lleno y no necesariamente de reporteros como yo. La gente recorre sus seis pisos para conocer de primera mano las fotografías ganadoras del Pulitzer, jugar en una sala de redacción interactiva o ver las primeras planas de periódicos alrededor del mundo.
Yo fui para una nueva exhibición sobre los medios que sirven a las minorías étnicas de Estados Unidos y aprendí, entre otras cosas, que el primer periódico en una lengua extranjera fue en alemán y que los japoneses publicaron 20 periódicos dentro de los campos de detención durante la Segunda Guerra Mundial.
Son datos que me parecen verdaderamente fascinantes y que me han ayudado a entender lo afortunado que soy de vivir en una ciudad que valora tanto sus museos. ¡Tendrán que venir a visitarme!
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