Reflexiones y andanzas de un periodista

La paradoja del periodismo –dice Ryszard Kapuściński– consiste en que la escritura nace del viaje y el viaje imposibilita la escritura, pues es demasiado precioso como para restarle siquiera un ápice de tiempo.

12 de diciembre de 2012

El hogar como punto de partida



Debo confesar que, hasta ahora, siempre había pensado en mis viajes como un destino. Todas mis andanzas habían sido puntos en el horizonte, un sueño. Con tal de llegar, con tal de viajar, el inicio no representaba para mí más que una coincidencia irrelevante.

Para que me entiendan: a Egipto llegué de Viena aunque yo vivía en Polonia. A Rumania llegué de Hungría aunque vivía en Alemania. A Azerbaiyán llegué de Rusia. A Montenegro llegué de Albania, aunque bien habría podido llegar de Serbia o de Kosovo.

Lo que me importaba de ese trabalenguas era el destino, más allá de si el viaje se originaba en Austria, en Alemania o en Hungría. O en otro lugar.

Pero ya no.

Desde hace unos días y por una circunstancia que ya les contaré, también estoy tratando de darle sentido al origen.

La otra noche, mientras daba vueltas por páginas nimias en internet, terminé encontrando un texto del escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez (por cierto: autor muy recomendado) en el que cita al poeta TS Eliot: 

“Hogar –dice el Premio Nobel de Literatura- es el punto de donde partimos”.

Esa frase –que vincula el hogar con el hecho mismo de viajar- me sacudió como un derechazo certero. Y no sólo porque sea profundamente cierta, sino sobre todo porque llegó en un momento en que necesitaba un golpe así.

Apenas unos días antes,  el miércoles 5 de diciembre, la muerte llegó de nuevo a mi familia. Y de nuevo, como pasó con el fallecimiento de mi abuelo, sobre quien escribí este texto, lo que más me afectó fue la distancia. Sentí el peso fuerte de la casa, de ese punto de partida.

Como sólo me ha pasado unas cuantas veces desde que dejé Colombia hace más de tres años, tuve una necesidad casi incontrolable de estar de vuelta. Quería estar con los míos. Quería estar en mi hogar. 

Entonces empecé a entender lo que luego pude poner en palabras con la frase de TS Eliot: Hogar es EL punto de partida. Dicho de otro modo, puede haber mil destinos (y, a juzgar por mis viajes, también mil puntos de partida), pero sólo hay un hogar. Sólo un origen.

Y entonces me golpeó otra pregunta: ¿Qué significa ese origen hoy, cuando lo pienso a la luz de ese 5 de diciembre?  ¿Qué llevo conmigo de ese punto de partida inicial?

Encontré una respuesta en otro libro, esta vez de un historiador que se llama Tony Judt, en el que reflexiona sobre su infancia en un barrio de Londres y cómo éste cambió para siempre con el paso del tiempo.

“La nostalgia –dice él, en mi traducción libre– es un segundo hogar muy satisfactorio”.

Cuánta razón tiene.  Y cuánta nostalgia tengo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por dejar un comentario en mi blog.