Nunca he sido muy deportista y ustedes bien lo saben. Aunque de niño jugué fútbol y algo de squash, siempre preferí otro tipo de actividades para pasar mi tiempo libre. Muchas veces, mientras otros hacían actividades afuera, yo disfrutaba en silencio la fiel compañía de un buen libro o la hoja en blanco que esperaba mis letras.
Tampoco era muy bueno haciendo deporte y quizás eso influyó para que no me gustara: todavía sufro cuando debo meterme a una piscina y jamás he disfrutado trotar o ir al gimnasio. El único deporte que practico es caminar.
Por eso es raro que esté contento por haber recibido la camiseta que me acredita como miembro de un equipo de softball, un deporte que a duras penas conozco. Es el equipo de la BBC que compite los sábados contra otros medios de comunicación en Washington en un torneo bastante serio.
No sé cuántas veces pueda jugar y no garantizo que le haga mucho bien a la BBC cuando me pasen el bate, pero en últimas no importa: me alegra ser parte del equipo.
Ese es, pues, mi motivo de felicidad número uno en el desafío de los cien días felices antes de cumplir 30. #100HappyDays
No sé cuántas veces pueda jugar y no garantizo que le haga mucho bien a la BBC cuando me pasen el bate, pero en últimas no importa: me alegra ser parte del equipo.
Ese es, pues, mi motivo de felicidad número uno en el desafío de los cien días felices antes de cumplir 30. #100HappyDays

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